Es muy curioso como suceden a veces las cosas y como casi todo el mundo le llama casualidades a sucesos que yo no creo que lo sean pero que tampoco podría explicaros con total determinación.
Hace seis años cuando llegue a esta finca la primera que vino a saludarme fue Samanta, una gran mastina española a la que su dueña Concha llamaba cariñosamente "Sami".
Evidentemente me quede con ella a la par que lo hacia con la finca ya que se había criado allí y no podían llevársela a un piso.
Concha quería, adoraba a esa perra y la mimaba con un cariño especial porque entre otras cosas, a su marido nunca le termino de hacer gracia ya que el era mas de las otras dos que también adopte y que ya murieron a causa de la edad.
Que tiene todo esto de curioso y casual?
Pues mucho a mi simple entender, aunque quizás a vosotros no os lo parezca o simplemente tengáis opiniones muy diferentes.
Concha falleció la madrugada de este viernes y creo que desde allá donde las almas puedan ir a parar o donde quizás exista un mas allá o cualquier otra cosa que desconozco, llamo a Sami y ahora se encuentran nuevamente juntas porque esta noche se ha dormido cuidando la entrada de mi hogar y no sin antes llamarme para que estuviera con ella en su ultimo aliento y poderse despedir con mucha paz.
No es un cuento ni un relato de Navidad, es tan sencillo como casual pero nunca he estado mas convencida de algo y se que ella ha venido a buscarla y así lo siento.
Es cierto que era una perra mayor y que tenia un gran problema en su organismo pero no estaba tan mal como para apagarse repentinamente y con una tristeza que se reflejaba en su mirada tan solo después de marcharse Concha.
Ya se que la ciencia me podría dar un sinfín de explicaciones razonables pero esta vez, no me sirven.
En principio no me di cuenta y no supe leer esa tristeza cuando regrese del tanatorio, ha sido esta noche cuando he recordado un fragmento de un sueño y las he visto caminar juntas como si se tratara de un recuerdo.
Como podría llamarlo casualidad?
Samanta fue mi fiel guardiana, mi compañera durante estos años y aunque he vuelto a perder un trocito del corazón estoy contenta sabiendo que ambas siguen paseando por donde nuestra mente solo alcanza a imaginar.
Adiós pequeña, nunca te olvidaremos.





