Se que Whily y Duende vivieron con el cariño necesario y todo mi respeto hacia ellos y quiero imaginarme que ahora estarán en otras praderas, al sol, reunidos con su amigo Pepote que se adelanto a sus compañeros para asegurarse de que se reunirían en un buen lugar.
Asi mitigo un poco la perdida de estos amigos y fieles compañeros que tantas alegrías me proporcionaron mientras disfrute junto a ellos.
Ambos eran ya lo suficientemente viejecitos como para que esto ocurriera en cualquier momento pero nunca lo deseas y siempre te aferras a ese sentimiento egoísta de no querer perderlos.
La verdad es que ya tengo unos cuantos animales que se encuentran en su recta final por su edad avanzada pero no me gusta pensar en ello y simplemente he de afrontar lo que venga en cada momento.
Whily se apago en tan solo unas horas y se quedo dormido sin ningún tipo de sufrimiento y hasta entonces se que fue feliz y estuvo muy bien acompañado en su estancia en Villarochel, no podría desear otra cosa ya que se han de ir igualmente.
En sus últimos momentos y si la ocasión me lo brinda me gusta estar a su lado y así les sigo transmitiendo el cariño que siempre les he tenido y así quizás no se sientan solos o con miedo porque desconozco lo que sienten en ese momento.

Se durmió en mis manos y su energía voló libre hacia otro lugar.
Con Duende ha sido diferente, intente levantarlo del frío suelo pero las fuerzas ya no le acompañaban y sufrí de ver como lo intentaba cuando le decía que el podía y que lo llevaba a casa.
Su mirada solo pedía cariño y eso es todo lo que he podido darle.
Curiosamente se ha ido a la misma hora que su amigo Pepote, las cinco de la mañana.
De esa perdida jamas se recupero y nunca ha vuelto a ser el caballo que era.
Es casi tan curioso como real y es que los animales también tienen sus sentimientos y sus dependencias y ellos no se separaban el uno del otro.
Mañana ya no me despertaran sus relinchos, ni tendré que volver a cerra la puerta del porche para que no se me meta dentro de casa, lo echare muchísimo de menos.
Las perdidas siempre son dolorosas y da igual si se trata de un pájaro o un caballo o un gato o cualquier otro animal, ellos son todos importantes para mi y cada uno tiene su propia historia y sus peculiares características.
Adiós compañeros, feliz viaje amigos y gracias por enseñarme a quereros.







































