Cuando abrigas y cuidas a un animal recibes toda su lealtad porque el no conoce la ingratitud.
Aunque poseo grandes amigos que nunca me han fallado he de reconocer que si comparo a los humanos con los animales, debo reconocer que sus virtudes de amor y lealtad, sobre todo de lealtad.. nos superan con diferencia.
No penséis que he dedicado mi vida a los animales porque no he encontrado en la gente nada especial, ni que soy una de esas personas extremistas que prefiere la compañía de un animal a la de un ser humano, no, nada tiene que ver.
Los humanos pueden ser maravillosos y y yo en ese sentido me puedo considerar muy afortunada pero es algo muy diferente y que he de apreciar en estos seres con los que comparto mi vida a diario.
Lo mismo que he recogido animales abandonados en la calle también he recogido personas que se encontraban indefensas y que no encontraban una salida para poder avanzar en sus vidas.
Les he dado en ambos casos todo mi cariño y toda mi dedicación, he compartido lo que tenia y lo que me faltaba y nunca he considerado mio el derecho de su presencia ni la lealtad que en cada caso me han ofrecido.
Fueron decisiones mías en cada caso y hemos de asumir las respuestas que se nos dan aunque a veces no sean las mas adecuadas.
De los animales jamas recibí ningún desprecio sino todo lo contrario, nunca mordieron la mano que les alimentaba y me ofrecieron cariño y lealtad por arrobas cada momento del día.
Jamas me abandonaron ni me defraudaron, son fieles compañeros que te acompañan allá donde pises sin importarles las distancias ni los caminos.
Lamentablemente no puedo decir lo mismo de algunos humanos a los que en su día tendí mi mano para que se aferraran a ella y preste mi hombro para que se apoyaran en el con todo el peso de sus penas.
Tristemente después de ofrecerles mi casa, mi familia, mis amigos y en si mi vida, tan solo la utilizaron a su antojo y hasta que ya no les servia para nada, alejándose sin despedirse y sin mirar atrás.
No guardo rencor ni ofensa alguna porque no son buenos aliados, no tengo nada de lo que arrepentirme en mi vida sino aprender de mis propios errores pero si guardo alguna pena porque quien no sabe amar, agradecer y compartir siempre tendrá un gran vacío que no se puede llenar con nada, la pena que ese tipo de personas me produce.
Evidentemente tengo la satisfacción de haber ayudado a muchos que a día de hoy siguen mis pasos como yo los suyos pero en la estadística de hoy estos datos son los reales y la balanza se inclina favorablemente en un sentido.
Insisto y reitero que yo misma he sido ayudada mil veces, nunca me ha faltado el apoyo de la gente en general y tengo la tremenda suerte de verme siempre muy bien rodeada y disfrutando de buena compañía en cualquier momento pero en rasgos generales mis animales, los animales del mundo se merecen todo mi respeto.
Quizas deberíamos aprender de su conducta mas a menudo.
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