
Esa pequeñas tortugas que se compran en las tiendas con una diminuta tortuguera resulta que luego crecen y se hacen enormes y claro... el agua resulta que dura menos limpia cada día y apesta toda la casa.
Al niño que se la han comprado se le olvida cambiarle el agua y los padres resultan hartos en poco tiempo.
Pues esas tortugas también tienen su pequeño corazoncillo y sufren y padecen como cualquier otro ser vivo encerrado en sitios poco adecuados intentando escapar de un mojiteo continuo.
Aunque son tortugas de agua necesitan muchas horas de sol y les encanta secarse en el exterior y jamas pasan 24h dentro del agua, es mas solo entran en ella para comer y refrescarse un rato, el resto del tiempo lo pasan fuera muy sequitas.
Asi que como aquí nos nos gustan los sitios estrechos, ellas ya tienen su propio sitio, Lolo y Lola campan a sus anchas por esta pequeña charca esperando a próximos invitados que seguro que van llegando ahora que viene el buen tiempo.
Principio y final del tortuguero



4 opiniones:
Pero estan bellizimas Lolo y Lola. Con su vida tranquila y relajada! Preciosas!
wow muy bonito el sitio que le preparaste a Lolo y Lola , me encanta con el amor que haces las cosas y las compartes con todos nosotros .
Con su casa a cuestas, y su profunda sabiduria... Son animales divinos!
Menudo Pisazo tienen! jejeje. Es fantástico ver como te gustan los animales. Enhorabuena a Lolo y Lola por tener una amiga tan especial.
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