En este pequeño espacio educativo encontraras todas las historias de los animales de Villarochel, un sinfín de manualidades, suculentas recetas, cuentos llenos de fantasía, reciclados de todo tipo, aportes solidarios de personas especiales, libros de avicultura y otras categorías que sin duda convertirán tu visita en un día diferente. Tu sonrisa me alimenta, tu opinión me importa. Bienvenido

6/12/07

Como el perro y el gato

A veces cuando piensas como funciona el mundo y observas a que ritmo se resuelven los acontecimientos,entiendes porque hay tanta gente que no preste demasiada atención a los animales.
Vivimos como el tópico aquel del perro y el gato. A un ritmo tan acelerado que estos pobres seres pasan sin duda a formar una parte secundaria de nuestras responsabilidades y obligaciones olvidándonos por completo de que son seres vivos que forman una parte muy esencial en nuestra evolución.
Para mi suerte y para la de mis pequeños cada día conozco a mas gente dispuesta a involucrarse voluntariamente y de una forma totalmente desinteresada en este proyecto. Gente que nos brinda ayudas de todo tipo y tan sencillas como aprender a reciclar un montón de alimentos que antes tiraba sin ningún miramiento y que ahora se reutilizan en este rincón mágico.
Gente que emplea y utiliza sus días libres para brindarte ayuda física o de cualquier otro tipo.
En fin,que nuevamente quiero agradecer la oportunidad que se me ha brindado al concebir todo lo que los animales me aportan a diario ya que gracias a ellos descubro lo mejor de cada persona y visiono este mundo desde otro prisma muy diferente.
Seguramente no podre cambiar los acontecimientos desfavorables de cada día pero quizás consiga alegrar el día a mas de una persona y sobre todo acercarle un poco mas a estos seres tan fantásticos. votar

1 comentario:

Francisco dijo...

Hola Pepa : Eres igual que el joven protagonista de esta pequeña fábula , y desde luego un ejemplo a seguir por todos los humanos.
Un besazo
Paco
RESCATANDO UNA ESTRELLA
Había una vez un sabio que solía ir a la playa a escribir. Tenía la costumbre de caminar por la playa antes de comenzar su trabajo.

Un día, mientras caminaba junto al mar, observó una figura humana que se movía como un bailarín. Se sonrió al pensar en alguien bailando para saludar el día. Apresuró el paso, se acercó y vio que se trataba de un joven y que el joven no bailaba sino que se agachaba para recoger algo y suavemente lanzarlo al mar. A medida que se acercaba saludó:

- Buen día, ¿Qué está haciendo?

- El joven hizo una pausa, se dio vuelta y respondió:

- Arrojo estrellas de mar al océano. -

- Supongo que debería preguntar ¿Por qué arrojas estrellas de mar al océano? -, dijo el sabio.

El joven respondió:

- Anoche la tormenta dejó miles de estrellas en la playa, hoy hay sol fuerte y la marea está bajando, si no las arrojo al mar, morirán.

- Pero joven, replicó el sabio, no se da cuenta que hay cientos de kilómetros de playa y miles de estrellas de mar, ¿Realmente piensa que su esfuerzo tiene sentido?

- El joven escuchó respetuosamente, luego se agachó, recogió otra estrella de mar, la arrojó al agua y luego le dijo:

- Para aquella, sí tuvo sentido.

La respuesta sorprendió al hombre. Se sintió molesto, no supo que contestar y regresó a su cabaña a escribir.

Durante todo el día, mientras escribía, la imagen de aquel joven lo perseguía. Intentó ignorarlo pero no pudo.

Finalmente al caer la tarde se dio cuenta que a él, el científico, a él, el sabio, se le había escapado la naturaleza esencial de la acción de aquel joven.

Él había elegido no ser un mero observador en el Universo y dejar que pasara ante sus ojos. Había decidido participar activamente y dejar su huella en él.
Se sintió avergonzado y esa noche se fue a dormir preocupado.

A la mañana siguiente se levantó sabiendo que debía hacer algo. Se vistió, fue a la playa, encontró al joven y pasó el resto de la mañana arrojando estrellas de mar al océano.

...Nada puedo hacer para solucionar las penas del mundo, pero mucho puedo hacer para colaborar en el pedacito de mundo que me toca.